-
Después de la cena

Cada noche ocupaban las mismas dos sillas frente al Mediterráneo. Ella sabía que él era viudo. Todavía no sabía cuánto había quedado fuera de aquella palabra. Se conocieron por culpa del pianista. Marta había elegido una mesa cerca de la ventana, sin advertir que estaba también junto al piano. A la tercera canción decidió terminar…
-
El nombre bajo el polvo

Había guardado la llave durante treinta y dos años. Esperó a que el tren desapareciera detrás de la curva antes de levantar la maleta. Mientras los vagones siguieran a la vista, todavía podía llegar alguien. Una mujer recogió a su hija. Dos muchachos se repartieron el peso de un baúl. Junto a la salida, un…
-
La segunda noticia

Durante unos minutos imaginó todo lo que todavía podía ocurrir. Su amiga no había terminado de hablar. Elena supo que él había heredado una fortuna. Lo primero que quiso saber fue cuánto. Julia le dio una cifra aproximada. Era tanto dinero que, por un instante, ninguna de las dos encontró algo que añadir. En la…
-
Ninguno de los tres lo sabía

Leonor creyó que un océano bastaría para separar a su hija de aquel muchacho. La primera vez que Inés llevó a Gabriel a casa, su madre no le ofreció una silla. Había varias disponibles. Una junto a la ventana, dos frente al sofá, otra donde Leonor dejaba las revistas que pensaba leer. El muchacho permaneció…
-
La casa al final de la carta

Una mujer compra un libro usado y encuentra una despedida fechada en 1987. La carta había pasado casi cuarenta años entre dos páginas. Clara la encontró porque el libro se le cayó al suelo. Lo había comprado aquella mañana en una librería de segunda mano, después de entrar a resguardarse de la lluvia. Era una…
-
El siguiente barco

Veracruz, 1912. Ella esperaba noticias de su prometido. Él confiaba en que sus palabras llegarían antes que su barco. Entre los dos, una carta se quedó detenida. El cartero empezó por decirle “mañana”. Después aprendió a pasar frente a su puerta sin levantar la cabeza. Amalia reconocía sus pasos desde la cocina. Dejaba lo que…
-
El pan de los pájaros

Liberata cruzó el océano para escapar del hambre. —No es mía —dijo Raffaele. Liberata miraba la mancha de sangre en el puño de su camisa. Hasta aquel momento había temido que estuviera herido. Él sonrió, convencido de haberla tranquilizado, y siguió comiendo. Ella llevaba toda la tarde buscando la manera de decirle que esperaba un…
-
Mamá, por fin he llegado

Un relato de la Italia de la posguerra En Milán nadie sabía cómo se llamaba su marido muerto. Aquello fue lo primero que le gustó de la ciudad, aunque tardaría años en poder decirlo sin vergüenza. Teresa llegó desde Calabria en noviembre de 1949. Tenía veinticinco años, una maleta con una cerradura defectuosa y un…